El INcreÍBle JardÍN eMBoteLLado

 

En un hermosísimo ejemplo de ecosistema cerrado pero funcional, David Latimer, un ingeniero eléctrico pensionado, ha cultivado un verdadero jardín atrapado en el interior de una enorme botella de vidrio que crece diariamente debajo de las escaleras de su casa en la villa inglesa de Cranleigh, Surrey; la cual sólo ha abierto una única vez desde que comenzó su experimento hace casi 58 años.

 

Quizá pueda parecernos extraño y sorprendente que un jardin totalmente sellado pueda prosprerar de ésta forma… pero no deberíamos sorprendernos, pues el jardín es un ecosistema perfectametne autosustentable:

La planta no requiere mantenimiento en lo absoluto, pues aparte de la luz solar, nada entra y nada sale; la planta genera energía a partir de la luz solar a través del proceso de fotosíntesis, usando dióxido de carbono y expulsando oxígeno dentro de la botella. Los organismos bacterianos en el compost procesan las hojas muertas y el oxígeno producido por la planta y lo transforman en dióxido de carbono que la planta usa para crecer y generar nuevas hojas, completando así el ciclo.

Lo mismo ocurre con el ciclo del agua dentro del contenedor: Cualquier cantidad de agua que la planta absorba por sus raíces, eventualmente la transpira por sus hojas, luego ése vapor de agua se condensa en las paredes de la botella en forma de rocío y gotea de nuevo al suelo, para ser absorbida nuevamente por la planta.

 

En teoría un jardin embotellado puede sobrevivir imperturbado de manera indefinida, aunque esté aislado del mundo exterior (exceptuando la luz del sol). Pero en la práctica esos caso son muy raros, pues de por sí una botella de vidrio con corcho es sumamente frágil, además es necesaria una disciplina y paciencia infinitas de parte del cultivador para entender y dejar que la naturaleza tome su curso y en definitiva, éste tipo de jardín puede ser aburrido para algunas personas y simplemnete termina olvidándolo después de un tiempo.

Jústamente  ésa cualidad es lo que hace especial el jardín de Latimer, pues no es lo que ha echo por él, sino lo que no ha hecho… Pues porque realmente no ha hecho mucho en 5 décadas.

Latimer plantó el jardín el domingo de pascua de 1960. Acomodó un poco de compost y una taza de agua en una botella de vodrio de 10 galones (37,8 litros) e insertó un brote de Tradescantia (https://es.wikipedia.org/wiki/Tradescantia) utilizando una serie de alambres. Al vivir en una botella sellada, no florece como suelen hacerlo normalemente éste tipo de plantas, lo que le da el aspecto de ser un contenedor repleto de maleza, pero realmente es un mundo completo.

Durante 12 años permaneció sellado el jardín, pero en 1972, pensando que quizá la planta estaba muy seca después de más de una década sin recibir agua, abrió el jardín de nuevo para regarlo un poco. Con esa pequeña excepción, el jardín a permenecido herméticamente sellado desde entonces y todavía crece y vuelve a nacer año tras año; todo lo que necesita es mucha luz solar!

 

Por los últimos cuarenta y tantos años, el jardín de Latimer ha estado aislado del mundo exterior, prosperando por si sólo como un ecosistema autosostenible y no parece haber signos de que haya un final pronto. De hecho, puede que sobreviva a el mismo Latimer; en ese caso, él tiene un plan: La planta sería heredada a sus hijos si desean continuar acompañando su aparente vida eterna, y en caso contrario, será donada a la Royal Horticultural Society en Inglaterra.

Ésta simpatica botella es una excelente micro versión simplificada de cómo funciona la vida en la tierra. Esa botella gigante y hermosa que nos contiene a todos.

Si te ha encantado éste ejemplo de la fuerza y la magia que corresponde a la vida, puedes cultivar tu propio jardín embotellado siguiendo los pasos de éste video:

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *